El Vía Crucis del Martes Santo de Porcuna salió este año a las diez y media de la noche desde la capilla religiosa de las hermanas de San José, situada en el convento-colegio que esta institución tiene en la calle Altozano de Porcuna.
Este acto que rememora la pasión y muerte de Cristo tuvo su primera estación en en las mismas puertas del colegio y a continuación, la comitiva continuó el recorrido preparado por las calles del pueblo con la imagen del Cristo a hombros de cofrades de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de la Cofradía y Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, Santísimo Entierro de Cristo y Virgen de las Angustias. La cruz que portan estos devotos, escoltada por cuatro jóvenes entorchados, es la del Cristo Crucificado que se encuentra en la sacristía de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción.
Centenares de fieles participaron con gran devoción en su largo trayecto y en las oraciones de sus quince estaciones, haciéndose cada año más multitudinario este acto. Junto al párroco, Jesús Millán, creyentes y jóvenes, que este año se confirmarán, leyeron textos alusivos al calvario y pasión de Cristo, mientras el rezo del Padre Nuestro guiaba a la multitud hasta la próxima estación. Sobre las once y media de la noche, la comitiva nocturna entraba en la Parroquia para realizar la última parada y terminar este Vía Crucis de la Semana Santa de Porcuna.
En el municipio se celebra el Vía Crucis desde el año 1980, siendo párroco Rafael Valdivia y organizado por un grupo de jóvenes que formaban el Coro Parroquial, siendo responsable del mismo José Luis Sánchez, que entonces estaba de seminarista en Jaén. Ahora es la Agrupación de Cofradías local quien lo organiza haciendo partícipes a todas las hermandades de pasión, responsabilizando cada año a una o varias de ellas para que lleve a cabo este culto de recogimiento y de oración y acompañar a Jesús en su “Camino de la Cruz”.






Llega al cine María Bellido, este fin de semana, “Percy Jackson y el ladrón del rayo”. Un film bastante entretenido que basa su argumento en los personajes de la mitología griega.
Numerosos fieles esperaban la salida sobre las diez y media de la noche de la joven Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de Medinaceli, que comenzaba su estación de penitencia desde su sede eclesial de la iglesia de Jesús, pendientes del tiempo. Y la lluvia no se hizo esperar y hacía su aparición levemente cuando la hermandad daba sus primeros pasos en la misma calzada del Paseo de Jesús. Los primeros paraguas se abrían pero la procesión siguió.
Pasadas las diez de la mañana, en un radiante Domingo de Ramos, una vez bendecidas las palmas y ramos de olivo por el párroco de la localidad, la Fervorosa Hermandad de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, más conocida como la Borriquita, puso en la calle su paso de pasión desde la iglesia de Jesús. Tras el estandarte, un centenar de niños, varios de ellos con sus túnicas hebreas, abrían el desfile procesional del Domingo Ramos, con su ramita de olivo o palma en la mano, seguidos de cerca por sus padres y familia que también acompañaban a la Borriquita.
A las nueve de la noche, desde la Iglesia de Jesús, comenzaba su estación de penitencia la Cofradía y Hermandad de Costaleros de Ntra. Sra. Virgen de los Dolores. Numeroso público se concentró en la puerta lateral de la ermita por donde hizo su salida esta procesión, que como siempre no estaba exenta de dificultad, y los costaleros, rodilla en tierra, dirigidos por su capataz José Beltrán, dejaron ver su buen trabajo que se repitió a lo largo de todo su recorrido. La imagen iba acompañada por sus hermanas con prendas negras y tocado de mantilla española negra. La Banda Municipal de Música “Ciudad de Porcuna” puso los sones musicales del desfile.
Los vecinos de las calles anexas al Colegio Santa Teresa de Porcuna no quisieron perderse ayer viernes la procesión escolar de este centro educativo en el que participaron todos los alumnos, tanto de Infantil como de Primaria. Decenas de padres y madres se dieron cita en la salida minutos antes de que comenzara el desfile, que partió desde la puerta falsa del centro, que da a la calle Barruelo. Dos pasos procesionales pusieron en la calle con soltura los niños del centro. El primero de ellos fue el de la Virgen de los Dolores, acompañada por los cursos iniciales y su banda de tambores, que tomó la calle en sentido este. El segundo fue el paso del Nazareno, llevado por los escolares de los cursos superiores de primaria y acompañado también por su banda de tambores, con saxofón y trompeta, que tomó la calle del Barruelo en sentido opuesto al primer paso. El recorrido consistió en bordear la manzana de calles del colegio para llegar a encontrarse en la entrada principal del edificio en la calle Altozano. Durante todo el trayecto, los menores estuvieron arropados por sus maestras, padres y abuelos. Cada paso contaba con su cruz de guía y los jóvenes penitentes portaban velas de cartulina. El momento más emotivo fue el encuentro de los tronos en el llanete del Altozano, donde sus costaleros mecían a los santos al compás de las notas musicales.


